La Mesa Redonda Nicaragua

El renacer de nuestra guerra

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Róger Guevara Mena
En Nicaragua los últimos meses hemos vividos momentos muy tristes, de angustias y tensiones, momentos dolorosos, queriendo construir una civilización fraterna en nuestro pequeño país, hemos querido creer que lo que tenemos era un gobierno, que lo que hacían tenía alguna aceptación, que la personas de sus gobernantes eran decentes y que ellos pertenecían a nuestra cultura y entendían nuestra posición y enfoques cívicos por una Patria común mejor.
En ese tiempo también hemos creído que la Comunidad Internacional tendría capacidad de gestión y estaría en disponibilidad de ayudar al pueblo nicaragüense, e incidir e inclinar la balanza para que esto que aparece como Gobierno tuviera una acción racional, sensata y diferente en aras de un bien común nacional y de una seguridad, que pudiera normalizar nuestra convivencia al interior del país y con el resto de países vecinos, que se han manifestado justificadamente inquietos con las atrocidades cometidas por el equipo en el poder. Realidad que hasta hoy además del ballet de las instituciones democráticas de países amigos ha sido lastimosamente solo instrumento de negociación del poder local y un murmullo de prensa y de personajes con discursos encendidos.
La sangre derramada a torrentes en nuestras calles, campos, pueblos y prisiones ha desmentido cualquier beneficio de la duda que hubiéramos querido darle a este grupo en control del Estado, su marcado sadismo y brutalidad en contra de la población civil desarmada expuesta ante el mundo, así como los centenares de muertos y miles de desaparecidos, disipan cualquier duda y la mentira oficial en sus medios de comunicación, a pesar de sus burdas repeticiones y trucos de publicidad no lo puede ocultar, el calvario que se vive hiere hasta los más íntimos sentimientos de duelo de los ciudadanos, a quienes no solo se les hostiga con rotonderos escandalosos y provocativos, sino que se les impide de forma atropellante una oración o una lagrima en las tumbas de sus recientes muertos el día de difuntos.
Por lo anterior todos estamos más que convencidos, que de ahora en adelante son ellos, no es más el gobierno nacional, no representan a nadie más que a su grupo de intereses, que no piensan ni creen como nosotros, que su objetivo es la rapiña y su Dios su dinero mal habido, que no son mas nuestros conciudadanos sino solo asaltantes del poder, que las armas están al servicio del jefe de pandilla y no en interés general, que no hay compasión ni escrúpulos cuando se trata de defender cualquier posible amenaza a su control , que nunca han sido democráticos ni quieren serlo, que las leyes son para los demás no para ellos, que se creen con derecho de atropellar a todos sin excepción, a los religiosos y a violentar la intimidad personal de cualquiera, y así con el derecho a hacer toda clase de tropelías sin el menor temor de nadie y en uso del derecho de las armas.
Lo anterior desgraciadamente demuestra que los elementos para el renacer de nuestra guerra están dados, ahora contra el impostor, el ladrón del Estado, el de afuera, el violento y criminal, la ausencia de legitimidad desvaneció todo temor y respeto, y después de la invasión de nuestro duelo en todos los camposantos, el ultimo velo cayo y todo se muestra en su más vergonzosa desnudez, nuestro pueblo valiente, imaginativo y guerrero, hará lo que siempre ha sabido hacer desde el comienzo de su historia, no hay argumento sólido que lo detenga.- Dios salve a Nicaragua.
Ex Embajador de Nicaragua en Unión Europea y Venezuela
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