La Mesa Redonda Nicaragua

Sobre la visita del FMI a Nicaragua

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Marco Aurelio Peña M.
Una misión técnica del Fondo Monetario Internacional (FMI) visitó recientemente nuestro país, del 24 al 30 octubre del corriente, para valorar la economía nicaragüense.
El FMI es un organismo financiero internacional creado entre 1944 y 1945, siendo su principal objetivo la supervisión del sistema monetario internacional. De acuerdo al artículo IV de su acuerdo constitutivo, el organismo está facultado para visitar a sus países miembros, supervisar sus políticas macroeconómicas y formularles recomendaciones.
El FMI visita a Nicaragua por lo regular 2 veces al año. La visita reciente es, pues, “chequeo de rutina”. A decir verdad, el equipo del FMI no dijo nada nuevo, es decir, nada que no se sepa ni se haya analizado o dicho por economistas y analistas nacionales sobre el comportamiento crítico de la economía pinolera a partir del segundo trimestre del año.
El comunicado oficial de la visita del FMI recoge un resumen de su diagnóstico, del cual transcribo lo siguiente:
“Varios choques están afectando a la economía nicaragüense. La inestabilidad política desde abril afectó la confianza de consumidores e inversionistas. Aunque algunos sectores, como el transporte, el comercial y el de servicios resultaron inicialmente los más afectados por las disrupciones, otros sectores, como el turismo y la construcción experimentan efectos más duraderos debido a la reducción en la demanda. La caída en el empleo del sector formal, la reducción en la inversión extranjera directa, y la disminución en el crédito al sector privado podrían contribuir a exacerbar los efectos de estos choques.
En este contexto, la misión proyecta una contracción del 4 por ciento del Producto Interno Bruto para 2018 …”
La delegación del FMI valoró “encomiable” y “positivo” los esfuerzos de las autoridades por mantener la liquidez en la banca comercial y por contener el gasto público ante el déficit fiscal. Sus recomendaciones fueron las siguientes:
“Abordar los desafíos fiscales a mediano plazo y emprender reformas estructurales —que son inevitables para salvaguardar la sostenibilidad fiscal— requiere obtener un amplio apoyo. Las políticas para restablecer la confianza del sector privado y evitar la creación de ciclos de retroalimentación negativos resultantes de una menor actividad y empleo, el deterioro en la calidad de los activos, la contracción del crédito y las salidas de depósitos son esenciales para promover la recuperación económica y compensar los efectos sobre la pobreza.”
El FMI se limita a un lenguaje técnico y por su misión institucional se abstiene de emitir juicio en concreto sobre las turbulencias políticas de cada país. Yo, por el contrario, puedo pasar con libertad de pensamiento y expresión de la macroeconomía a la economia política. No obstante de la “aridez” del lenguaje con que se expresan los fondomonetaristas, es preciso subrayar su recomendación de “reformas estructurales” que requieren de un “amplio apoyo” y de “restablecer la confianza del sector privado”. Como sector privado entendamos productores y consumidores en el mercado nacional.
Comunicado oficial del FMI sobre la visita a Nicaragua disponible en: https://www.imf.org/es/News/Articles/2018/10/31/pr18402-imf-staff-concludes-visit-to-nicaragua
Lo anterior supone un diálogo político. Porque las políticas económicas contracíclicas (políticas para enfrentar un ciclo económico o crisis económica) surten efectos cuando su causa (entiéndase una o varias causas) es económica. Pero la crisis actual tiene una causa sociopolítica. El daño ya está hecho y los efectos y consecuencias de la crisis se están sintiendo. El FMI pronostica una contracción del 4% del crecimiento, lo cual coincide con varios analistas que esperamos crecimiento 0 o decrecimiento (A manera de ejemplo: si produjimos C$100 en bienes y servicios el año pasado, este año produciremos lo mismo o menos).
El empleo formal ha decrecido. Funides estimó más de 120,000 puestos de trabajo destruidos y se maneja un retiro de depósitos en dólares americanos que supera los 1,000 millones. La producción se desplomó y con ello la tasa de ganancia empresarial, los ingresos salariales y la capacidad de compra y pago; la cantidad de emigrantes se disparó; el déficitl fiscal se agravó ante la caída de la recaudación y la situación del INSS no es menos preocupante, puesto que la desafiliación aumentó dramáticamente, siendo castigado particularmente el seguro facultativo. No hay confianza hacia las instituciones públicas (desde un enfoque neoinstitucional). Ante esto, ¿qué alternativa tiene un gobierno? Racionalizar el gasto público y endeudarse.
En mi artículo “Economía y Rebelión” del 29 de mayo de este año, previne que la crisis sociopolítica había provocado en el corto plazo una contracción económica que resintió el turismo, el comercio y los servicios. Expliqué que la vorágine de violencia había causado temor, desconfianza e incertidumbre en la conducta económica del nicaragüense. Acoté que el capital (las inversiones extranjeras) huye de las riñas tumultuarias ante shocks internos de este tipo y sostuve (como sostengo) que la crisis sociopolítica es responsabilidad del Estado (el Gobierno actual).
Artículo “Economía y Rebelión” disponible en: https://confidencial.com.ni/economia-y-rebelion/
Cuando la causa de una crisis es sociopolítica, su solución principal es sociopolítica. Ningún gobierno es sostenible cuando sólo es aprobado por su militancia (minoría). Mientras tanto, el temor, la incertidumbre,la inseguridad, la inestabilidad, la desconfianza, la zozobra y otros móviles determinarán la conducta de los agentes económicos en una economía pinolera que está experimentando un período crítico.
Economista
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