La Mesa Redonda Nicaragua

Brasil y los nuevos retos económicos

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Eduardo Estrada Montenegro

 

Con una economía de 1 mil 794 billones de dólares y una población de más de 207 millones de habitantes, el nuevo presidente llega a la primera magistratura a un gigante económico cuyo PIB se ha reducido en un 24.0% aproximadamente en los últimos 6 años.
Jair Messias Bolsonaro ​es un militar de reserva y calificado como un “político de ultraderecha,​​​​” empezará a ejercer de manera efectiva su cargo a partir del 1 de enero de 2019, en un país que cuyo gobierno gasta más de lo que puede, además de forma ineficaz, pues los gastos no cumplen plenamente sus objetivos, según el Banco Mundial.
Efectivamente, la economía brasileña tuvo un PIB de 2 mil mil 616 billones en el 2011 y debido a la política expansiva de los gobiernos de izquierda y sus graves errores de política económica, la economía más grande de América Latina ha experimentado un constante decrecimiento.
El aumento del gasto público en los últimos 20 años ha puesto en riesgo la sostenibilidad fiscal del país, pues el déficit alcanza más del 8 % del PIB, y la deuda aumentó del 51,5 % en 2012 al 73 % en los últimos años, según el organismo internacional citado.El Banco Mundial ha advertido que el gobierno brasileño tendrá que hacer frente a “duras elecciones” para ajustar sus cuentas, con el peligro “de sumergirse de nuevo en la espiral de la inflación y del bajo crecimiento”, un reto que Jair Messias Bolsonaro tendrá que enfrentar so pena de llevar más al decrecimiento económico.
El organismo internacional apunta que será necesario reducir los gastos un 0,6 % en proporción al PIB cada año, así como recortar el gasto de los Estados y municipios en un 1,29 %, una medida que por lo general lleva a los países a la recesión y al descontento público.
El Banco Mundial ha recomendado un conjunto de medidas que podrían aliviar la presión sobre el presupuesto federal en el equivalente al 7,07 % del PIB para 2026, pero que de seguro no serán bienvenidas por la población, pues los recortes del gasto no son bienvenidos, en especial, por los sectores más pobres.Más allá de las celebraciones de los partidarios del nuevo presidente, los restos que tendrá que asumir la economía brasileña son gigantescos.
De mantenerse la actual situación, en 10 años, el pago de las jubilaciones y pensiones agotará el límite del techo de gasto del gobierno federal y no habrá dinero para salarios, mantenimiento de escuelas y hospitales, ni para inversiones, según el Banco Mundial.
También se ha destacado que que la seguridad social brasileña es un sistema injusto, porque el 35 % de los subsidios de seguridad benefician al 20 % más rico del país, mientras que el 18 % va a para al 40 % del sector más pobre de la población.
El organismo internacional es enfático en su diagnóstico, a afirmar que los programas gubernamentales benefician a los ricos más que a los pobres, y es que a pesar del alto volumen de gasto público, la política fiscal ha tenido poco éxito en la reducción de la desigualdad y la pobreza.
Así que bien por el cambio de gobierno de Brasil, pero los retos que tienen los nuevos líderes políticos revelarán que tan decidido es el nuevo gobierno en enrumbar al país hacia una nueva política económica que haga resurgir al gigante suramericano.
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